La concesión que nuestro cerebro tiene del tiempo, gestiona la forma que tenemos de percibir, comunicar, comprender y hablar.
Al cerebro le gusta la variedad.
En nuestra mente el tiempo puede pasar más rápido o más lento según la cantidad de estímulos, lo novedoso que sea y la atención que le prestemos hace cambiar la sensación del tiempo.
Cuando vivimos una acción peligrosa tenemos la sensación de que el tiempo se alargarse y que todo pasa a cámara lenta y es debido a la gran cantidad de información que recibidos.
Una persona en una cueva que no percibe el día ni la noche el cerebro carece de estímulos y tiende a condesar el tiempo y cree que a estado menos días encerrados.
Cuando un suceso se repite el cerebro invierte menos impecionarlo y da por sentado lo que va a ocurrir luego y si algo nuevo pasa se pone en alerta.
Todo el tiempo estamos haciendo predicciones.
La realidad es diferente a como la vemos y el cerebro crea hipótesis de la realidad.
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